Etelvina Rosa `Pichona` Violeta Roberts
Siempre comprometida y al servicio de la comunidad de Río Grande

Etelvina Rosa Violeta Roberts, reconocida en la comunidad de Río Grande con el afectuoso apodo de “Pichona” y llamada “Manzanita”, en el círculo más íntimo de su familia; nació en la localidad de Esquel, provincia de Chubut, el 30 de agosto de 1923, siendo hija de Ana Ellie y Milton Roberts. Desde su infancia, Etelvina demostró una profunda veneración por su padre, quien se desempeñaba como Comisario de Policía en Esquel. Cuando la familia decidió trasladarse a Río Grande en 1938, ella contaba con 15 años de edad y su admiración filial se tradujo en una activa cooperación: acompañaba a su padre en todas sus tareas, ya sea en sus funciones como Juez de Paz; incluso en aquellas menos convencionales para la época, como el control de la temperatura, la medición de la velocidad y dirección del viento y la determinación de la presión atmosférica, utilizando el instrumental meteorológico que don Milton Roberts poseía.
El pueblo de Río Grande que Pichona conoció a fines de los años treinta era una localidad de calles de tierra, sin servicios esenciales como luz eléctrica, gas o agua corriente, y con una población dispersa que residía en viviendas distantes entre sí. A pesar de las limitaciones, los vecinos se reunían en el Club Social para compartir momentos de camaradería. Fue en ese contexto donde conoció a Federico Romero, nacido en Ushuaia pero ya radicado en Río Grande, donde impulsaba los inicios de “La Sarita”, que más tarde se convertiría en la Estancia Violeta. El romance entre ambos culminó en matrimonio el 11 de mayo de 1940, fecha histórica para nuestra ciudad. Para realizar los festejos del casamiento se llevó a cabo un tendido de postes de madera desde la usina eléctrica ubicada en la esquina de calle Rivadavia y Av. San Martín, hasta el Club Social; con un generador que estaba en el taller de Francisco Pinola ubicado en la esquina de calles Espora y Alberdi, este consitía en un motor Lister Blackstone de 15Kw. Ese esfuerzo permitió, que por primera vez, la ciudad contara con luz eléctrica. Fue un día inolvidable que marcó el comienzo de una nueva etapa para Río Grande. La obra fue llevada a cabo por Francisco Pinola y Esteban Martínez. Estas son dos fechas que Pichona no olvido jamás. De esta unión, que se prolongó por 54 años, nacieron dos hijos: Milton José, conocido como “Chango”, y Osvaldo Federico apodado ¨Sulko¨( el mas pequeño de la familia en lengua quechua).
La vida en la estancia, imprimió un nuevo ritmo a la existencia de Pichona. Acompañando a Federico en las tareas rurales, la familia llegó a contar con doce mil cabezas de ganado ovino, complementadas con la cría de cerdos y la producción avícola. Fueron pioneros en la introducción de pasturas bajo riego, cultivando trébol rojo, pasto ovillo y alfalfa. Sin embargo, la intensa actividad agropecuaria no apartó a la familia Roberts y Romero de su compromiso con la comunidad. Federico, por su parte, había integrado en los años treinta la Comisión de Fomento iniciada por Francisco Bilbao, suplía como Juez de Paz, fue socio fundador del Club Social y Deportivo San Martín –donde formó parte de su Comisión Directiva– y colaboraba en el balizamiento de la zona costera. Pichona, siempre a su lado, encarnaba el espíritu de una época en la que “había tiempo para muchas cosas, todas aptas para personas con inquietudes”.
El compromiso social de Pichona se consolidó a partir de 1950, cuando comenzó a participar activamente en el grupo de Damas Vicentinas, junto a mujeres como Gladys y Teresa Martínez, Dolly Ferrando, Carmen Arguello, especialmente de su hermana Lilian ¨Piba¨ Finocchio, entre otras. Bajo su presidencia, este grupo se propuso la construcción del Hogar de Ancianos de Río Grande con las hermanas Roberts a la cabeza, proyecto que contó con el apoyo del Club de Leones y que finalmente fue inaugurado, equipado y aprovisionado gracias a su incansable gestión. Poco después, el hogar recibió a sus primeros ocho residentes. En el año 2009 en homenaje a Pichona y Piba dan nombre a la sala en el Hogar Paralelamente, Pichona y su grupo apoyaban la obra de la Misión de la Candelaria, donde su labor permitió la adquisición de las primeras jaulas para la explotación avícola. Colaboró estrechamente con religiosos como el Padre Crema, el Padre Forgacs, la Hermana Luisa Rosso y la Hermana Berta Weber, y se hizo célebre por su elaboración de empanadas durante las fiestas patrias, no solo en la Misión, sino también en los colegios Don Bosco y María Auxiliadora. Además una vez por mes preparaba masitas, scones para todos los pupilos de la mision salesiana.
El 26 de marzo del año 1951 se produjo un accidente aereo con avión de Aerolineas Argentinas; un avión se estrello en el descampado donde se encuentra la antena de Radio Nacional, entre la calle Rocardo Rojas y la cancha de cesped sintético. Muchas personas perdieron la vida y pocos se salvaron. Pichona recordaba que actúo de enfermera. Antes de que se inaugurara el aeropuerto de Río Grande, los aviones aterrizaban en la zona del frigorífico C.A.P..
En reconocimiento a una vida dedicada al bien común, el 7 de julio de 1994, con motivo del 72º Aniversario de la Ciudad de Río Grande, el Intendente Municipal Jorge Colazo dictó el Decreto Municipal Nº 340/94, declarando a la Sra. Etelvina Rosa Violeta Roberts de Romero; Ciudadana Ilustre. El decreto, presentado por los secretarios de Gobierno, Finanzas, Obras y Servicios Públicos y Asuntos Sociales, fundamenta la distinción en que Pichona “constituye un cabal ejemplo para las generaciones futuras por su inclaudicable vocación de servicio, la que antepuso siempre al bien común”, destacando que “dedicó toda su vida a la realización de actividades de características sociales, solidarias y de cooperación, realizando un trabajo desinteresado y benéfico” y que “con dedicación y esfuerzo logró concretar uno de sus sueños: la Construcción del Hogar de Ancianos”.

En sus años posteriores, ya viuda –Federico había fallecido antes de concluir todas sus obras–, Pichona conservó en su hogar un valioso acervo familiar que testimonia la historia pionera de la región: fotografías antiguas, tallas en madera de cohiue con motivos fueguinos –realizadas por presos del antiguo penal de Ushuaia–, una pipa artesanal con la efigie de su abuelo José Ramón, y otros objetos que evocan “un tiempo ido”.
A sus 91 años, disfrutaba de una numerosa descendencia: nueve nietos (seis de Chango y tres de Sulko) y su primera biznieta. Su hijo mayor la describía como “además de madre, era nuestra compañera, la mujer que calladamente siempre sacaba las papas del fuego”. En el marco de una iniciativa dedicada a rescatar el valor de la familia, Etelvina Violeta Roberts de Romero fue propuesta como “modelo para generaciones futuras”, legando una huella imborrable en la memoria colectiva de Río Grande.
Fuentes:
Diálogo con Osvaldo Federico Romero, hijo de Pichona, 9 de enero 2026.
Texto biográfico detallado de Etelvina “Pichona” Roberts de Romero (transcripción de las imágenes proporcionadas).
Decreto Municipal Nº 340/94, emitido por la Municipalidad de Río Grande, Tierra del Fuego, el 7 de julio de 1994.

